Necesidades estadísticas

Para el “Hombre Común”, quizá aquel al que se refería Don Osvaldo Ardizzone (1919/1987) en sus maravillosas columnas, las estadísticas, esas que lo incluyen o lo  excluyen caprichosamente, son una especie de laberinto indescifrable en el que más vale no ingresar si pretendemos interpretarlas, entenderlas, comprenderlas…
Herramienta fundamental para la toma de decisiones, en casi cualquier ámbito, si éstas, -las estadísticas-,  han sido elaboradas por profesionales capacitados y entrenados en el arte de clasificar, ordenar y analizar información, se vuelven sorprendentes y hasta perversas cuando nos presentan una realidad distinta a la que nuestra propia percepción nos indica como verdad incontrovertible.
Por aquello que a veces no nos permite diferenciar entre las necesidades sentidas y las reales, para el hombre común, (yo, tu, él, nosotros…), los datos estadísticos, ya sean éstos verbalizados, puestos en papel o en una pantalla, generalmente no nos “dicen” nada…
Lógico! Las estadísticas no hablan. El 100% de las estadísticas son mudas.
Sin embargo tienen consigo un mensaje, opinable y discutible.
Podemos recordar cómo los fundamentos de la lógica nos pueden llevar a definiciones erróneas. Se dice que los perros tienen 4 patas y también que los gatos tienen 4 patas, pero no por eso podemos concluir que todos los perros son gatos..!
Entonces ese mensaje, el que nos puede transmitir cualquier estadística, debe ser debidamente decodificado.
Yo puedo decir que no confío, que no creo, en las estadísticas. Y esto me incluye automáticamente en un dato estadístico, que es el que determina que “el 21,6% de la población no cree en las estadísticas”.
Contradictorio sin dudas, pero seguramente un dato preciso y matemáticamente demostrable dentro del universo en el cual se realizó el estudio en cuestión.
Y de esto se trata… De poder visualizar en simples datos estadísticos las distintas verdades expuestas en ellos.
Y es aquí donde empieza a jugar la tarea del comunicador, que es, precisamente, la de transferir al vulgo, al hombre común, la información contenida en cifras y porcentajes. Traducir al lenguaje cotidiano esta información, para que ese hombre común pueda  “digerirla”, entenderla y comprenderla.
La vertiginosidad y el caudal con que nos llega la información en estos tiempos hace a veces imposible poder abarcar todo el abanico disponible.
La misma información nos suele ser presentada de distintas maneras y con diversas ópticas. A veces incompleta, sectorizada, parcializada, tendenciosa y, por que no también, malintencionada.
Pero hay una variante informativa que, sin estar del todo exenta de esos calificativos, nos abre una puerta fenomenal, para formar opinión propia, a partir de la lectura que podamos hacer de la misma.
Esta variante es, ni más ni menos, LA ESTADISTICA.
De ella podemos extraer infinidad de información y enriquecer nuestro bagaje de conocimiento de manera simple y objetiva, en tanto la fuente provenga de consideraciones fácticas y métodos objetivos.
Esta vorágine  informativa ha hecho que en nuestro “pago chico” –al decir del queridísimo Elías El Hage- haya pasado inadvertida para muchos “hombres comunes” una tremenda información escondida entre las líneas de algunos datos estadísticos.
Y voy al punto:
Del discurso de apertura de Sesiones Ordinarias del HCD, pronunciado por el Intendente Miguel Lunghi el 1º de Abril, se desprenden cuantiosas consideraciones en cuanto a logros y objetivos.
Elogios y críticas de distintas vertientes, con las que se puede estar de acuerdo o no, fueron noticia y objeto de comentarios políticos en distintos ámbitos de nuestro Tandil.
Los medios locales titularon, casi en la misma línea editorial, haciendo foco en lo que se dio en llamar “los cuatro ejes de la política comunal”.
Y no está mal. Esto permite saber hacia dónde vamos, o al menos hacia dónde quiere ir la administración Lunghi.
Pero hay una serie de datos incontrastables de nuestra realidad serrana que, desde mi modestísima opinión, no han sido destacados por los informadores o comunicadores de manera que permita al hombre común acceder a ellos.
Ese Hombre Común, al que quizá le guste o no ver las plazas más lindas, lleva sobre sí una bolsa de “necesidades sentidas” que quiere y necesita satisfacer inmediatamente en su andar cotidiano.
También tiene una importante cantidad de “necesidades reales” que, en mayor o menor medida, van siendo cubiertas paulatinamente sin que quizá  ese mismo Hombre Común lo perciba…
Según los datos estadísticos plasmados en el discurso del Intendente, los cuales creo merecen la mayor credibilidad, desde 2003 a la fecha han sucedido en Tandil una serie de hechos sumamente destacables.
“Nos propusimos transformar la ciudad…” decía Lunghi, y no cabe duda que eso está sucediendo.
Independientemente de la obra pública que se ve, ya sea en materia de infraestructura de salud o en obras de iluminación, mejora de calles y paseos, hay otros factores de transformación que no salen a la superficie si no nos tocan de cerca en lo individual.
En este colectivo, que somos todos los habitantes de Tandil, hay otro punto de transformación que no se ha resaltado convenientemente y es aquello que va directamente a resolver necesidades reales de hombres comunes, vistos éstos como comunidad en sí misma.
Una ciudad que ha crecido casi un 14% (13,8% para ser precisos) en su población, cuando la media provincial se inscribe en el 9,9%, es ya de por sí un indicador a tener en cuenta. Mucho más aún si el crecimiento en materia habitacional ha sido del 28,5%.
Es decir, dato fáctico objetivo, solución a la necesidad real y sentida del hombre común en cuanto a vivienda.
Tandil puede mostrar con orgullo otros indicadores que también hacen a una mejor calidad de vida.
No sé cuantas ciudades en el país, o en Latinoamérica toda, pueden decir que el 91% de la población tiene acceso a las redes de agua corriente y que el 80% tiene el servicio de cloacas a su disposición.
Esto es, dato fáctico objetivo, solución a necesidades concretas, sean estas reales o sentidas.
No se puede despreciar tampoco el dato relevante que significa el 98% de los hogares abastecidos por la red de suministro eléctrico y que en los últimos 5 años casi 6.000 viviendas se incorporaron a la red de gas.
Estadísticas sí. Pero estadísticas que nos “dicen” que es mentira que las estadísticas no hablan.
Quería compartir estas reflexiones intentando poner una luz de alerta en los comunicadores.
Una luz de alerta para que los periodistas, los comunicadores de Tandil, le den una mano a los Hombres Comunes, los “yo, tú, él y nosotros” que vagamos por ahí, a veces sin darnos cuenta que las transformaciones están sucediendo mientras estamos persiguiendo satisfacer nuestras necesidades sentidas…
Ah! Los datos estadísticos también nos dicen que el Producto Bruto Nacional es de U$S 8.000 anuales por cabeza y en Tandil es de U$S 11.000.
Quisiera saber quién se está quedando con mis 900 dólares todos los meses…
Un fuerte abrazo a todos los “Hombres Comunes” de Tandil
El Negro Guzmán
05/04/2011

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